miércoles, 24 de junio de 2009

Golpe a la libertad de expresión en Morelos

A partir de esta semana ya no podremos disfrutar diariamente del periodismo y del talento de Javier Jaramillo Frikas o por lo menos no en las páginas del Diario de Morelos, porque su ciclo en dicho medio se ha cerrado o más bien lo han cerrado. Y es que desde hace tiempo el Diario de Morelos lleva siendo una secretaría más del Gobierno del Estado, un órgano importante del departamento de propaganda dirigido por Chabelo Goebbels.

Para Javier Jaramillo Frikas esto no ha sido un gran impedimento para expresarse con libertad. Sin embargo, para el gobierno que dirige Marco Adame Castillo, esto no ha sido visto con buenos ojos y por eso han decidido cesarlo de su cargo. A continuación copio la columna que desencadenó la salida de Jaramillo Frikas del Diario de Morelos y una breve entrevista realizada a este ejemplar periodista y morelense que en cada columna dejó parte del gran cariño que tiene por su estado.

Estamos con usted y aunque en algún lugar le prohiban expresarse, estamos seguros que seguirá luchando porque está PROHIBIDO PROHIBIR.

¡Cómo que no!

Javier Jaramillo Frikas

Columna

Prohibido prohibir

                                                     La Bodega de Chavelo

Perdemos la cuenta de las ocasiones que hicimos mención en esta columna de La Gran Bodega, lo que en los hechos ha recaudado un importante cuanto oscuro y perverso personaje del gobierno del Estado: Javier López Sánchez, alias “Chavelo”, coordinador tanto de asesores como lo que es Comunicación Social. Es un hombre que gracias a la confianza cómplice del gobernador Marco Antonio Adame Castillo, se ha hecho millonario, solamente con un pequeñísimo porcentaje del dinero que ha entrado a la famosa Bodega. No hay obra de la secretaría en mención que no se acuerde con López Sánchez. Igual en la Comisión Estatal del Medio Ambiente que encabeza Jorge Hinojosa Martínez que en la dirección de Adquisiciones, que en la secretaría de Finanzas, que en la procuraduría de Francisco Coronato. Voraz, no deja oficina sin que le rindan cuentas. Es, en los hechos, algo más que un vicegobernador. Hombre temido adentro del gabinete, negociador afuera con directivos de medios, persecutor implacable de los que no coincidan u obedezcan su primitivismo político en materia de medios, Javier López tiene puesta la llave puesta sobre la cerradura de La Gran Bodega con un solo fin: sacar todos los recursos económicos que sean necesarios para evitar la anunciada e inminente caída del PAN en Cuernavaca.

      Y, claro: el buen Chavelo tiene ya listo el porcentaje que se va a quedar por ser el hombre que ha arriesgado su carrera por cuidar los intereses de un gobernador y de un partido. En una compulsa simple que le hagan, sale reprobado cerca del cero. Ha hecho las cosas mal, mucho, ha lastimado a gente que no debía y existe un tremendo altero de facturas que debe y tendrá que pagar.  Es justo la hora que los ojos se posen sobre él, que se vigile cada uno de sus movimientos porque sacará maletas de dinero de La Gran Bodega y se jugará su futuro y las migajas que le quedan de capital político, el 98 por ciento sustentado en que su mujer, Adriana Vieyra Olivares, sea diputada. ¿Qué representa que la señora sea legisladora local? Quizá el señor López crea que va a reforzar su frustrado aparato de comunicación y de obtención de dinero fácil. Si el PAN pierde Cuernavaca aunque ganara su señora, el gobernador Adame tendrá que hacerlo (aunque no pueda legalmente) embajador en Etiopía o el Senegal, quizá en este último país coincida en técnicas con los piratas que traen loca a las embarcaciones de la Comunidad Europea. La tarea de López ha sido infructuosa en lo político, ha fallado en lo social, desconoce lo elemental del manejo oficial mediático, es una persona cuyo cerebro funciona a partir de los jugos gástricos y los latidos hepáticos o la comezón en la planta de los pies. La gran decepción de la administración aunque dotado de poderes extra supremos directamente tendrá que irse, rectificamos, sea cual fuere el resultado general por dos razones, una, la principal para el pueblo: es corrupto en extremo y sus huellas son visibles en caso que quieran indagarlo. Y la otra para el gobernador: su hombre de confianza, el responsable de la recolección desde octubre del 2006 de guardar los dineros, no le ha cumplido en todo. Quizá jamás vuelva a inquietarse por su condición económica –exigua hace unos cinco años—pero sus acciones lo vetan en automático de la política. Se ha convertido Javier López en un personaje que hiede incluso al interior del Partido Acción Nacional y es repudiado por sus compañeros de gabinete.

      Dueño absoluto del “Corretaje” y del “Coyotaje” en el gobierno del Estado, Javier López ha violado la ley una y otra vez, aplicando mutiplicadamente el presupuesto de la oficina de prensa, para marcar línea, en plan de dictador –que le tomen escritos en las redacciones sin que sepa escribir una sola línea periodística--. Triste para los periodistas locales observar cómo un pobre señor, dotado del mínimo intelecto, ordene a sus jefes. Más triste sería no decir nada, por ello desde cualquier espacio, rincón, este columnista hará su quehacer diario, tratando de llegar a cuanto lugar nos lo permitan, porque la tecnología está más allá, años luz, de criterios empresariales—periodísticos. Somos gente de batalla, acostumbrados a usar los dedos sobre el teclado. Lo hemos hecho los últimos 30 años en uno y otro sitio (ver nota adjunta), así que mientras haya razones y la pasión por este quehacer, lo seguiremos haciendo.

      Como de costumbre, tenemos que dejar un registro, este es parte de la historia de la última incursión del que escribe en un diario, precisamente el origen de que “los duendes” de los talleres (los de la redacción han desaparecido) perdieron una columna que debió salir en Diario de Morelos hará tres meses:

           “El ex gobernador fue lastimado una vez y otra y en el recuento de daños que haga el mandatario Marco Adame, frío y razonado, se va a encontrar que en su área de asesores y comunicación política, hay varios envíos que afrentaron no solo a SECR sino a muchas otras personas. El poder otorgado no constitucionalmente si de facto, perdió a Javier López Sánchez y se convirtió, sin decreto, en vice gobernador. Pocos los que le desafían, muchos quienes inclinan la cerviz desacatando a su jefe Adame y, en ocasiones, incluso a la ley. No es un pronóstico aventurado decir que a Javier López o comienzan a blindarlo política y jurídicamente porque se ha ganado –en base a su naturaleza y acciones—un perfil de pagador de todos los males del actual gobierno. Así, su siguiente estación sería Atlacholoaya y no el risueño poblado sino su fría y ardiente prisión. Cosa de hurgar un tantito. Brotará el susto. De escándalo. Y la razón es sencilla: es él, López, el mal mayor. Y lo repetimos: no por su culpa sino por las extra—mega—funciones que le otorgaron: mucho poder para las condiciones de un hombre modesto. Audaz en extremo, convierte a través de su cuadrilla de escribanos mentiras en medias verdades y siembra la duda, opera de tamaño menor y eso queda evidenciado ante la necesidad del propio Adame de ser su propio publirrelacionista. Maneja espacios de interés empresariales, no de atractivo informativo o de análisis político por una razón simple: no lo sabe hacer. Hoy tiene metido al gobernador en un brete. El era responsable de mantener la cercanía con Estrada, de alimentarla, de medir los tiempos para reunirlos y, no hace mucho, de darle su sitio al primer presidente municipal y gobernador panista de cuando menos escuchar el proyecto electoral de Marco Adame y saber si podía encajar alguna de sus piezas. No lo hizo desde octubre de hace dos años y en los días pasados hasta preparó menús donde anuncia uno en especial de gran atractivo: Sergio Estrada a las Brasas.”

                                                     Breve Historia de JJF 

                                           Por Carlos Reynaldos Estrada

      Nació el 12 de octubre de 1954 en la ciudad de Cuernavaca en el barrio de Zarco, en el número trece de la vecindad El Amate. Es hijo de Juan Jaramillo Ortiz (Morelia, Michoacán 1931--1985) y de la reconocida Angela Frikas Lozano (Jiutepec 1934--2004), propietarios de la Fonda “La Güera” en el mercado municipal. Parte de siete hermanos de los cuales dos fallecieron: Esteban “Piteco” y José Alfredo “El Tatis”, ambos entre septiembre de 1992 y septiembre de 1993. Es el mayor de los que quedan: Juan, Angélica, Héctor y Carmen, todos nacidos en la capital de Morelos. Son una de las familias más tradicionales de la entidad, dedicados a la política, el comercio, los deportes y el periodismo, como es el caso de JJ.

      Periodista empírico, inició en 1979 en Diario de Morelos como reportero. En 1980 y hasta 1994 que solicitó permiso fue corresponsal del Diario El Universal y de 1987 a 1998 en Excélsior. Subdirector de Opción de Morelos de 1981 a 1984, director y dueño de El Clarín de 1987 a 1994. Columnista de Diario de Morelos en varias etapas (de 1995 a 1998 y del 2000 hasta hace una semana). Subdirector y director editorial del mismo medio entre 2000 y 2002 y de 2004 a 2006. Incursionó en la política gremial y fue presidente de la Vanguardia de Periodistas de Morelos entre 1982 y 1984 y participó en la Unión de Periodistas Democráticos de México entre 1982 y 1990. Hizo tres trabajos para el diario “Le Figaro” de Paris entre 1994 y 1995: “El Mito Zapatista”, la entrevista con el Subcomandante Marcos en julio de 1994 y “La geografía del narcotráfico en México”, en los meses de noviembre y diciembre de 1995. Recibió en cuatro ocasiones el Premio Estatal de Periodismo en los géneros de crónica, entrevista, reportaje y columna.

      Fue en 1994 administrador del mercado “Adolfo López Mateos” –su cuna formadora, su casa, su familia--; en 1986 fue nombrado director general de Cultura y Recreación del gobierno del Estado con Lauro Ortega como gobernador y en 1998 hasta finales de 1999 coordinador general de Comunicación Social del gobierno sustituto a la renuncia de Jorge Carrillo Olea. Hasta ahí va. ¿Qué va a hacer?, le preguntaremos:

      CR: “¿Y de aquí hacia donde vas?”.

      JJ: “A meterme en el ciberespacio con gente que sabe, está lista la página, hacer de inmediato un boletín donde aparezca esta columna y se repartan miles en las calles de Morelos y, seguro, regreso al diarismo en calidad de editor responsable, seguramente dueño, aunque sea de un medio pequeño. Ahí todos los errores son míos y los aciertos de quienes me ayuden y, claro, también míos”.

      CR: “¿Y qué pasó en El Diario?”.

      JJ: “Era necesario para todos, los rozones constantes, provocados normalmente por mí, por como creo que se debe hacer el trabajo periodístico y punto. He ido y vuelto de ese periódico, ahora se acabó el ciclo y no vuelvo, las condiciones cambiaron. Sin embargo, respeto profundamente la memoria de don Federico Bracamontes Gálvez y por ello le doy la vuelta a la hoja”.

      CR: ¿Crees que te funcione lo que vas a hacer?

      JJ: “Más de la mitad de mi vida he hecho periódicos; ahora será por la red y con una especie de volantes que van a encontrar por todos lados, que los van a confundir con propaganda comercial, quizá los tiren pero habrá los que se lo lleven y lean en el camión, en sus hogares. El asunto es que ni estoy encadenado, me puedo mover con la libertad que te limita ser colaborador o estar bajo criterios cortos o en el medio de conflictos de intereses. Así, cualquier asunto, bueno o malo, yo doy la cara por ello”.

      CR: “Remata. Lo que quieras”.

      JJ: “Mira, como diría el viejo Mike El Húngaro: “Con eso y lo de don Blas… para qué quiero más”.

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