jueves, 26 de abril de 2012

La estrategia de Peña Nieto; no exponerse

 Un candidato teleprompter.

En las últimas semanas el candidato del PRI a la presidencia de la República ha dejado en claro cual será su estrategia a lo largo de la contienda electoral. Algunos podrán pensar que ésta consiste en presentar sus propuestas alrededor de la república o en una gran exposición en los medios de comunicación, pero realidad es que su estrategia es exponerse lo menos posibles.

Desde el inicio de este proceso Peña Nieto apareció con gran ventaja en las encuestas (que cada día son menos confiables), pero después de algunos tropiezos, dicha ventaja ha disminuido notablemente. Por ello, ahora la estrategia es arriesgarse lo menos posible y en cierta forma expresarse lo menos posible, ya que hubo una etapa en la que tiro por viaje abria la boca para regarla.

En últimas semanas hemos visto como el mediático candidato se ha negado a participar en diversos debates, como el del programa de Carmen Aristegui y canceló de última hora su participación en el foro "Buen Ciudadano Ibero" de la Universidad Iberoamericana. Estos hechos han provocado cuantiosas críticas por diversos sectores de la sociedad, que en las redes sociales lo han tachado hasta de cobarde.

La acciones de Peña Nieto nos muestran que él sólo se siente cómodo siguiendo el guión, con el apoyo de un discurso preparado y en ocasiones del teleprompter, así como frente a los militantes de su partido. No tiene nada que ver si el tema son los libros que ha leído, el precio del kilo de tortillas o su política de seguridad, mientras el pueda preparar y controlar todos los elementos para transmitir la mejor imagen. Por ello, los debates y presentaciones frente a sus contiendientes representan una amenaza para él.

La experiencia de López Obrador hace seis años puede ser indicador de lo que quiere evitar Peña Nieto. En aquella ocasión AMLO también contaba con gran ventaja, pero el carácter de éste personaje hizo que las cosas cambiaran cuando gritó "cállate chachalaca", refiriéndose al entonces presidente Vicente Fox. Actualmente, el equipo del candidato priísta no teme a su carácter, sino a su notable falta de experiencia e incluso a su ignorancia en ciertos temas.

Enrique Peña Nieto en este momento parece tener todo lo que necesita; está arriba en las encuestas, tiene una imagen que agrada a cierto número del electorado femenino, cuenta con la campaña mediática más intensa y sabe cómo tratar a los medios. Sin embargo, la pregunta es ¿tiene lo que México necesita? Porque en mi opinión está más cerca de cumplir el perfil de un protagonista de telenovela, que de un presidente de la república.

Creo que es el momento en el que los seguidores de Peña Nieto deben de empezar hacerse preguntas sobre su candidato. Por ejemplo ¿por qué teme a los debates? ¿si no es capaz de afrontar a sus contrincantes, será capaz de tratar situaciones de crisis o a otros jefes de Estado? y muchas otras interrogantes que se puedan generar a partir de su desempeño. 

Es pobrable que al final del día descubran que Peña Nieto no es tan mal tipo, no se acuerda de qué murió su esposa, pero quizá se puso nervioso cuando le preguntaron. Gasta millones en Beverly Hills, pero ponganse a pensar si no harían lo mismo teniendo la posibilidad económica. Es más, le encantaba el pan con nata que le preparaba su abuelita, ya ven que no es tan malo como opinan sus detractores, pero ¿sería un buen presidente de México..?

Por último, les dejo el spot biográfico en el que habla de casa de su abuela, que la verdad me hizo preguntarme ¿a quién quiere llegar y por dónde?


Y esto qué... "Había un tocadiscos aquí", "Ponía discos"... a qué bueno que no ponía casettes. Entiendo que quiera mostrar su lado humano, pero pagar millones en una campaña que no aporta nada ¿dónde están las propuestas, dónde está el candidato?

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