viernes, 17 de septiembre de 2010

Hace más de 100 años

Porfirio Díaz a caballo en Cuernavaca

Revisando en mis archivos me encontré con un reportaje de 1901 titulado “Vacaciones del Sr. Presidente en la tropical Cuernavaca”. Éste fue escrito por Salvador Reyes Spindola y en él se habla de un periodo vacacional que Porfirio Díaz pasó en nuestra ciudad y comienza así:

“La hermosa población de Cuernavaca, con sus mágicos jardines, con su vegetación exuberante y su temperatura suave y uniforme, le abrió sus puertas alborozadas, y el Sr. Presidente fue a instalarse en la casa habitación del Gobernador del Estado de Morelos, Coronel Don Manuel Alarcón.”


Este antiguo retrato de nuestra ciudad y me hizo analizar el presente de nuestra entidad en general. Aunque en dicho texto suena tan normal que el presidente de la república vacacione en Cuernavaca, no me imagino ahora a Calderón viniendo con su familia a pasear y más cuando la capital morelense ha sido uno de los centros de combate en su guerra contra el crimen organizado.


Por otra parte, me llamaron mucho la atención los lugares que Porfirio Díaz visitó durante su estancia: “el pueblo de Acapatcingo, la residencia señorial del desafortunado Archiduque Maximiliano de Austria, y cada día, cada hora, se procuraba variar el cuadro, cambiar el escenario de esa comarca privilegiada.”


“Uno de los sitios más pintorescos, en los alrededores de Cuernavaca, entre todos los poéticos paisajes que rodean a la ciudad, es, sin duda, el que lleva el nombre poético de “Los ojos de la Gualupita”. Entre verdaderos bosques de manglares, en medio de los accidentes del terreno, brotan unos manantiales que reciben ese nombre, que va unido a la leyenda del lugar…”


El sitio que se menciona en el reportaje es el Parque Melchor Ocampo, que desafortunadamente con el pasar de los años se volvió un lugar inseguro y a pesar de su belleza es un lugar que no se ha conservado como merece. En el sitio no hay espacios suficientes para estacionarse y la obscuridad que le da el follaje de los árboles, lo hacen un buen espacio para cometer robos, aunado a la poca seguridad que hay en dicho espacio.


“Después de cruzar una barranca que cruza un puente atrevido, por encima del cual pasan las tranvías de Cuernavaca, se llega a un bosque apretado, donde la vegetación tropical se admira en toda su grandeza. Los manantiales brotan en linfas claras y transparentes, por diversos puntos, y luego se encauzan en varias canales bordadas de flores, que conducen al agua de que se alimenta la ciudad. Entre los accidentes del terreno, por entre peñas escuetas y macizos de verdura, se extienden pequeños planos donde la buena sociedad de Cuernavaca organiza sus mejores horas de recreo. Ahí se sirvió el domingo pasado una comida campestre, que ofreció el Sr. Alarcón al Sr. General Díaz y a su familia.”


El hoy Parque Melchor Ocampo se llegó a llamar Carmen Romero Rubio, en honor a la segunda esposa de Porfirio Díaz. Probablemente, se le puso este nombre después de la visita mencionada en el reportaje de Reyes Spindola. Me parece lamentable como estas barrancas que hoy son verdaderos basureros en un momento fueron el lugar de día de campo de la más alta sociedad morelense. Sólo recuerdo que Alfonso Sandoval Camuñas hizo un gran trabajo limpiándolas. A más de 100 años de esto dichos espacios han sido descuidados y no por un gobierno en específico, pero en estos días que festejamos el bicentenario, una forma buena de hacerlo sería dándole nueva vida a estos bellos espacios históricos.


El parque Melchor Ocampo


No pude entrar al Aula Mbienta que está en la zona de barrancas
 descrita en el reportaje porque estaba cerrada


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