viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Quién al PRI?


El PRI
3 diciembre/09
Javier Jaramillo Frikas
Columna
Prohibido Prohibir                             

         Al margen de quién finalmente quede al frente del comité estatal del Partido Revolucionario Institucional, lo serio viene ya en el ejercicio de sus funciones, porque en su calidad de oposición al gobierno del Estado panista, este partido será el que reciba mayores prerrogativas gracias al voto ciudadano del pasado 5 de julio, y algo todavía más especial: ahí tiene que instalarse la plataforma que recupere la administración estatal y prolongue las posiciones municipales y legislativas que ya tiene. ¿Hay, en el PRI, hombre o mujer con capacidades, talento y tamaños para los retos? Es donde deben asomarse la militancia y los grupos de poder que tras su obligada permanencia en la otra esquina del abandono, dormidos durante años, se reactivan al sonido de la campana que marcan sus tiempos.
         ¿Quién debe encabezar a este PRI? Los largos meses de vigilia, solo viendo a otra fuerza, la azul, que de acuerdo a la sociedad no ha funcionado los últimos nueve años, tal parece que hizo perder la condición física al PRI y quienes ahí militan. Ambiente raro, multiplicado con la enésima nota roja con Maricela Sánchez como personaje central, con una orden de aprehensión por tomar dinero federal violando la ley electoral, con el amparo número ciento veintitantos (son los amparos que ha sacado en los últimos años no el número de documento) en su bolso que le aleje Atlacholoaya, los nombres de mujeres y hombres que se manejan a partir de estos días tendrán que reducirse.
         Una contienda interna es lo que han anunciado casi todos, falta saber qué le conviene a los priistas y enviarle una lectura a la sociedad que si bien tuvieron la fortuna de que del mismo cielo circunstancial llegara la victoria aplastante, así mismo tienen capacidad en el consenso y no van a desgarrar las renovadas fibras de los viejos y también renovados grupos. Han vuelto LOS ISMOS. El garrigosismo, el rivapalacismo, el maricelismo y los flamantes amadismos. En estas presuntas estructuras colocan a uno y todos los que juegan por su partido. Hay un caso especial, el de Samuel Palma César, que en Morelos han encasillado en el grupo de don Antonio Riva Palacio, aunque el hijo de don Victor represente a otro ismo más allá de las dudas: el Colosismo. Fehaciente prueba es que cada año, antes y después del 23 de marzo, la agenda de los principales medios nacionales encuentra en Palma César al único que representa puramente al grupo que nació y creció con el malogrado candidato presidencial, sin duda la última gran figura del priismo mexicano y autor del discurso político más vibrante e importante en las últimas décadas en el país, aquel del Monumento a la Revolución, que tuvo como eje mayor a un “Yo veo un México…” que todavía crispa los pelos de emoción a muchos. Poco después lo mataban en Tijuana. Palma es el único de muchos colosistas existentes cuya presencia mantiene viva la figura del sonorense aunque en forma espaciada. Es, entonces, no solo dueño de una vertebración política y partidista sólida sino el de mayor riqueza intelectual y en el debate, de cuantos aspiran a la dirigencia.
         Una cosa es la obligación de su bajo perfil por razones naturales de trabajo más allá de Tres Marías y otra, lejana y hasta perversa según desde donde se vea y la lancen, que no tenga méritos para ser presidente de este partido. Parados todos los que quieren, sometidos a escrutinios de los suyos, Samuel los vence. Sí, a Victor Saucedo, a Amado Orihuela, a los de Maricela y del Valle. Si se tratara que así se diera la calificación, es el favorito. Ahora si el objetivo es hacer negocio con este partido, si tener a un incapacitado para defender su proyecto en lo general y a los prominentes priistas que gobiernan, puede estar cualquiera.
         Este PRI no será el de la pugna de los últimos nueve años, del manejo económico desaseado, de la acumulación de riqueza de un par, el de la pobreza política, del escándalo en la nota policiaca. Será un PRI con recursos que deben ser vigilados, con perspectiva de crecimiento –porque los que votaron en julio por estas siglas no son priistas en su totalidad y debe quedarles claro--. Debe ser un PRI con una dirigencia con capacidad de respuesta, porque tienen que cuidar sus proyectos para el 2012 y el golpeteo de todos va ir en su contra. Así, no queremos imaginar que aparezca –nos metemos de nuevo en los ismos—el mariselismo o delvallismo que es lo mismo, cuando en cualquier momento irrumpe la policía federal y se lleva presa a una de sus cabezas. O el amadismo del diputado Orihuela que no pudo manejar con oficio el tema del Congreso (donde es uno de los 30 integrantes y ya) y en su entorno estalla un petardo grave en cualquier momento por excesos propios o de los que le acompañan.
         La necesidad de un PRI calificado en la mayoría de materias políticas, reduce aun más la de por sí escuálida lista y hace ver grande la figura de Samuel Palma César. No son corazonadas ni inducción de “líneas” las que llevan al que escribe a abordar el tema de esta manera. Leemos que ya viene el proceso y damos un punto de vista. Y anotamos lo que a nuestro juicio el PRI necesita. Claro que esto no quiere decir que será Samuel. Tampoco dice que no lo sea…


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