lunes, 18 de enero de 2010

Lectura Obligada



Hortencia Figueroa Peralta alzó la voz.
Diputada
18 enero 09
Javier Jaramillo Frikas
Columna (hoy discurso de la diputada)
Prohibido Prohibir (para la costumbre)

        *(¿Existirán palabras que ayuden en situaciones como estas? Un abrazo solidario a Miguel Rabadán, su esposa Irma Castrejón y sus hijos, todos jiutepequenses)

        Las palabras de la diputada local del Partido de la Revolución Democrática, Hortencia Figueroa Peralta no pueden perderse. Pocos fueron los medios de comunicación que dieron espacio a su intervención en la tribuna de la Cámara el fin de semana. Tema obligado: los acontecimientos que nos han cimbrado durante las últimas semanas. El recuento de Hortencia, aunque no nuevo y con murallas desde oficinas gubernamentales, es puntual y preciso, de ahí la obligación de transcribirlo para los lectores de este espacio.
        Aquí está, tal cual:

HONORABLE ASAMBLEA:
La crisis que hoy vive Morelos, la crisis que hoy vive México por el narcotráfico  tiene raíces profundas y dolorosas.
En nuestra entidad nuevamente un gobernador en el centro de  la sospecha y con servidores públicos de su entorno más cercano al servicio del crimen organizado.
Esa película ya la vivimos con Jorge Carrillo Olea y la presencia inocultable del señor Amado Carrillo Fuentes, que a su servicio tenía a diferentes corporaciones  de seguridad publica municipales, estatales, federales y, según relata su hijo en la revista Proceso, hasta a militares de primer rango.
Obviamente un hombre experto en temas de seguridad nacional, como lo es Carrillo Olea, arquitecto del moderno CISEN, jamás se entero de la presencia de su vecino incomodo. Eran otros tiempos, el Ejecutivo federal tenía cuentas pendientes con Carrillo Olea y usó el tema del narcotráfico para cobrar esas facturas. De ese tiempo vale la pena rescatar la postura enérgica del entonces diputado federal Marco Antonio Adame Castillo exigiendo que ante la barbarie antidemocrática que vivíamos los morelenses, por dignidadCarrillo Olea presentara su renuncia en tanto se investigaban los nexos de los funcionarios de su entorno cercano con el narcotráfico.  Hoy su postura, sus palabras son sin duda una maldición para el Sr. Adame.
Ya veremos en estos días las mismas escenas de entonces, empresarios dóciles o favorecidos con los contratos gubernamentales, emitiendo desplegados garantizando la integridad absoluta del Dr. Adame. Diputados y dirigentes partidarios rasgándose las vestiduras y exigiendo respeto a la honorabilidad de su gobernador.
Medios de comunicación exaltando las  múltiples virtudes y capacidades del ciudadano gobernador para afrontar estos momentos amargos, culpando a los enemigos de Morelos de exacerbar acciones ajenas al gobernador, y que son simples sospechas periodísticas de morelenses contra morelenses.
Con el ciudadano Estrada Cajigal la historia tuvo un final menos dramático. Gracias al ministro Fernández de Cevallos y sus infinitas capacidades de chicanería, así como a la compra de diputados locales, Sergio Estrada pudo terminar su gestión y evadir la responsabilidad de haber mantenido al señor Agustín Montiel como el jefe  operativo del cartel del señor Esparragoza. Hoy goza el señor Estrada del cobijo y resguardo del PRI, no creemos que sea por razones de afinidad política o sentimental. Estos dos gobernadores Carrillo y Estrada son los responsables de haber permitido el asentamiento de los cárteles del narcotráfico en Morelos.
Marco Adame dice que  no es responsable de la llegada del narcotráfico a Morelos; dice, que no es responsable de las acciones de su secretario de seguridad pública;  dice,  que no es responsable del asentamiento de los Beltrán Leyva en Morelos; dice, que no es responsable del crecimiento exponencial del consumo de droga en nuestra entidad.
Carrillo Olea decía más o menos lo mismo. El PAN de Adame Castillo dice hoy, lo mismo que el PRI de Carrillo Olea decía ayer. Víctor Saucedo ayer, Germán Castañón hoy.
No obstante, conviene señalarle a Marco Adame, que si es responsable de la omisión en la investigación sobre la inmensa cauda de corrupción de Sergio Estrada Cajigal y sus compinches, algunos siguen gobernando tan campantes y tan cínicos, como José Raúl Hernández Ávila y el propietario de la gran bodega, Javier López Sánchez.
Pero Marco Adame, si es responsable de no haber investigado el pasado, las amistades y las relaciones peligrosas delincuenciales del Comandante Cabeza de Vaca.
Pero Marco Adame, si es responsable de dar su cuenta bancaria personal al señor Cabeza de Vaca y valdría preguntarnos los propósitos de esta acción, las razones, sería acaso ¿para el pago de las colegiaturas de sus hijos? ¿Para las compras en el super? ¿Para pagar sus cuotas partidarias? Al menos sería prudente que se pusieran de acuerdo, el viernes pasado por la noche, en la redacción de la revista Proceso  llego la negativa de aceptar dicha cuenta bancaria como propia del Dr. Adame, unos días más tarde ante la prueba contundente exhibida por el reportero Daniel Lizárraga, se acepto la propiedad de dicha cuenta. ¿Qué esconde esta cuenta?
Marco Adame si es responsable de haber pactado con el narcotráfico. No lo digo yo, lo dijo un prominente panista, el candidato a Sindico Procurador de Cuernavaca en el pasado proceso electoral, Enrique Iragorri, en aquella célebre grabación sobre los calzones del priísta Martínez Garrigos hoy alcalde capitalino. Ahí se plantea textualmente que ellos si han tenido los cojones para sentarse a pactar con el crimen organizado.
Marco Adame al igual que Estrada Cajigal se saben seguros e impunes, por una razón muy sencilla, la actual guerra contra el narcotráfico no contempla llegar al corazón de la empresa trasnacional más importante del país.
La entrada de divisas del narco, negras o grises, pero divisas al fin, es un elemento central de la economía nacional. Según la DEA son más de 25 mil millones de dólares anuales, los ríos de dinero que se lavan en la economía de nuestro país. No en balde Forbes, la revista especializada en finanzas internacionales, ya cataloga equívocamente, a Joaquín “el Chapo” Guzmán Loera, entre los hombres más poderosos del mundo.
El modelo de combate al narco en México, es el modelo impuesto por  los Estados Unidos, combatir el narcotráfico a balazos y basucazos. NO tocar ni con el pétalo de una investigación las redes financieras del narco, las redes políticas de protección al narco, las redes de protección militar al narco, las redes de bendición eclesial al narco, las redes de lavado en prestigiadas empresas al narco.
México  pone los muertos, los hogares enlutados, la incertidumbre en la calle, en los hogares. Estados Unidos pone el mercado de consumo más grande y voraz del planeta. Las ganancias las comparten las elites de la narcoeconomia más grande del mundo.
En este contexto habría que reconocerle a Carrillo Olea y al viejo PRI, su capacidad para poner orden y disciplina entre los capos de la droga, que siempre supieron sus territorios y límites, sus códigos de honor. Nada  como hoy, que Calderón como un cártel más, presume el cadáver del ejecutado en Altitude como un trofeo de guerra lleno de billetes. ¿Un trofeo de Guerra del Calderonismo o del Chapo?
Marco Antonio Adame Castillo  puede dormir tranquilo, al menos,  algunos de quienes deben representar los intereses del pueblo de Morelos, están más temerosos por evitar que se cumpla la ley de información pública y  con ello se conozca su patrimonio personal, que preocupados por esclarecer el mar de complicidades alrededor de la familia Beltrán Leyva.
Marco Adame podrá evadir, asistir a un incomodo interrogatorio en esta tribuna, podrá evadir su responsabilidad en la contratación del comandante Cabeza de Vaca, podrá evadir declarar frente al juez federal y caer en contradicción en el proceso penal que se sigue a Cabeza de Vaca; podrá evadir releer su discurso pronunciado en el 98 cuando era diputado federal y actuar en congruencia ¿pero podrá realmente evadir a su conciencia?  ¿Podrá evadir el juicio de la historia?


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