lunes, 10 de enero de 2011

De familia, liderazgos y balanzas

Javier Jaramillo Frikas

Columna
Prohibido Prohibir
 
I de dos partes

Insistimos: una de las formas de colocar en su justa realidad el tema del impuesto predial, es junto con la información precisa la solución adecuada en beneficio de la gente. No habrá más que hacer lo que la razón indique, y esta parece que la gente pague el impuesto predial pero no como quienes lo dictaron y echaron a correr dejándolo como deuda o quienes se atrevieron sin un análisis profesional, serio y anteponiendo la paz social y las severas condiciones que atraviesa en todos los rubros el estado de Morelos, a tratar de aplicarlo. Imaginemos un molcajete con todos los ingredientes necesarios para el crecimiento de la administración pero venenosos, que van a generar una intoxicación casi general, porque falta en la mesa de trabajo, las reflexiones, los razonamientos de quienes miden la temperatura social y el bienestar común antes que el interés o la conveniencia política.


Es lo de menos si entre un grueso de ciudadanos con razones de su presencia, se encaraman vivales, vivos o tontos de la política, porque el tema de fondo va más allá de cualquier fulano, hijo, tío, suegro o entenado de quien quieran. La aparición de Adrián Rivera Pérez, senador por Morelos, panista de convicción, de pronto encuentra el mismo reflector que la gravedad del evento social. Si, Adrián ha sido todo menos un hombre al que se le respete en la práctica política. Es un sujeto de circunstancias, de pobre vertebración política y proclive al enfermizo enriquecimiento material aunque le conocemos que parte de la cuna más honorable cuanto humilde, y sin ser empresario o profesionista de éxito no es rico, sí millonario. El es producto de la pobreza que padecen los que se dedican a la política en Morelos, nuestra querida tierra que digan lo que digan, carece hace años, muchos, de auténticos liderazgos. En palabras del paisano: Estamos Jodidos.


Una prueba de la falta de liderazgos es que ninguno de los 33 municipios de la entidad han sobrevivido en el mando un solo partido durante los últimos tres procesos. Cuernavaca es el PRI y los dos anteriores PAN. Jiutepec: PAN y PRD las dos últimas. Cuautla: PRD, PAN y PRI. Temixco: PAN, PRD y PRI. Y así nos vamos hasta llegar al número 33. Es un caso especial del mapa nacional, no sabemos si el único, pero refleja que no se han asentado liderazgos en ningún lugar. En pocas palabras: la decisión de la gente cada jornada electoral fluctúa por diversas razones que a los que van a competir debiera preocuparles conocer. En el caso de Cuernavaca, en esta columna advertíamos desde noviembre de 2008 que había una corriente fuerte entre la sociedad que consideraba se terminaba la oportunidad para el PAN. El PRD estaba sin articulaciones y el PRI ofrecía resultados en otras regiones del país que apuntaban hacía él.


No fue gratuito tener esa percepción que día a día fortalecíamos consultando a los que debe: el taxista, el empresario, el comerciante, el obrero, el profesionista, el policía. Y como este quehacer lo obliga, había que compartirlo. Hubo, obviamente, reacciones poderosas que generaron conflictos que muchos conocen y han hecho que este espacio permanezca pero en constante mudanza. El periodista también tiene amigos, pobre de aquel ser humano que desconozca esta condición básica de vida y la amistad no viene adornada con un color de partido. El periodista, también, se atreve a hacer pronósticos y aquí lo hicimos, en esta columna. Dijimos que el PAN no iba a ganar (noviembre de 2008), que solamente robando al PRI (febrero del 2009) y finalmente que ni robándolo (mayo del 2009). Hablamos específicamente de Cuernavaca, nunca imaginamos que quienes fueran nominados por este partido iban a ganar en cualquier lugar. Fue en palabras del 2000 del gran Carlos Monsivais: “El Hartazgo Social”. El PAN


Ametralló a los morelenses en este tiempo y no es ningún atrevimiento indicar que aunque los milagros dicen que no existen, solo uno de estos les va a permitir refrendar el poder en el gobierno del Estado.


La lógica llevaría a colocar al PRI en la condición única de ganador en el 2012 y aunque con reservas lo hemos escrito, con la garantía que el periodista no entierra pacientes en una falla quirúrgica o los tiene en prisión por errores jurídicos. Deja su firma como huella para los tiempos de los tiempos. Es necesario establecer para el PRI la importancia de un trabajo impecable desde su nueva dirigencia en los siguientes seis meses, iniciar un modelo de liderazgos regionales que fortalezcan su proyecto y consoliden a Amado Orihuela Trejo, porque si bien su votación es cuantiosa en su ejercicio interno eso no basta para garantizar la victoria, tampoco el hecho que los demás partidos evidencien debilidades que también, en el siguiente semestre, podrá tener una conversión.


Sin embargo, es importante mencionar que la insistencia del PAN y sus gobiernos (federal y estatal) con civiles que se salen de su compromiso social y juegan a perros falderillos del poder en turno, por montar el Operativo Caballería contra el alcalde Manuel Martínez Garrigós, junto con la falta de capacidad y experiencia de algunos colaboradores sobre todo financieros del joven político, va a traer reacciones que como bien anotaba ayer el maestro, paisano y amigo Guillermo Cinta, va a generar fuertes reacciones.


Tengan o no afinidad por MMG, los priistas que no son pocos en cargos de elección popular, harán sentir al ejecutivo estatal y dejarán mensaje a sus adversarios políticos, que si han aplicado intensidad para fraguar un estado de ingobernabilidad en la capital –que pese a lo que se diga no lo han logrado— en ese mismo volumen van a hacer causa común, por una razón poderosa: ellos quieren el poder en el 2012 y si dejan que apaleen con o sin razón a uno de los suyos, el siguiente será cualquiera. Otra razón superior: sienten, lo saben, hace tiempo lo intuyeron, que el partido en el poder está débil, frágil, y no por la base panista que hay muchos de excepción, si por los excesos de los 10 ó 15 bandidos que en 14 y 11 años realizaron un saqueo que ni el más ratero priista –y vaya que los hubo y existen por ahí--.


El objetivo no van a ser los que saltan o se tambalean por las calles, van a hacerse sentir en el lugar que deben y con elementos que la condición de Morelos valida, por desgracia. No les interesa ningún otro que el doctor Marco Antonio Adame Castillo. Aquí, en términos pugilísticos se aplicará –pero a la inversa-- la máxima del sabio y excelente conversador, el manager Arturo “El Cuyo” Hernández: “¡Pégale al cuerpo que la cabeza cae sola!”. No, el cuerpo hace rato camina vacilante, la cabeza quizá inmerecidamente va a necesitar qué la sostenga. La política es complicada, un arte dicen, pero cuando se experimenta, no hay rumbo, sucede lo que Morelos vive hace tres procesos electorales: ninguna fuerza partidista se consolida por la ausencia de liderazgos. Muchos se creen líderes, dirigentes, hasta caudillos. No es cierto. Algo parecido a lo que vivimos sucedió en los años 1997—1998 que gobernaba Jorge Carrillo Olea, hombre culto, preparado, estratega y reconocido en materia de seguridad nacional, gran teórico, pero poco sensible para la política. No hizo caso de los reclamos primero de grupos sociales y luego de todos. Se tuvo que ir. Si se vale comparar las razones de funcionarios delincuentes y las condiciones por las que cae Carrillo, los sucesos de los últimos años en Morelos hacen ver al general como un primo delincuente ante un barón de la delincuencia.


Y, claro, ninguno de los dos mandatarios –el ex y el actual— son delincuentes, sin embargo la responsabilidad de gobernar los hace directos responsables de todo un aparato donde hay de todo, en este caso funcionarios van a la cárcel para nunca salir y ponemos la lista de los tres últimos gobiernos o en los hechos de 16 años:


--Armando Martínez Salgado, subdirector de la PJ con Carrillo, razón de la histórica caída—renuncia de un gobernador en el Morelos moderno, preso desde enero de 1998.


--Alberto Pliego Fuentes, Agustín Montiel López y Raúl Cortés Galindo, jefes de la judicial los dos primeros en los primeros cuatro años de Sergio Estrada Cajigal Ramírez (PAN), el primero muerto y los dos sin sentencia desde hace siete años en prisión federal.


-- José Angel Cabeza de Vaca y Francisco Sánchez González, jefes policiacos del Estado y de Cuernavaca en el pasado gobierno estatal y municipal y el primero en ambas administraciones, recluidos en una prisión federal y como se observan las cosas con pocas posibilidades de estar en casa pronto.


Todos los anteriores además de jefes policiacos tienen en común que la justicia federal los acusó de cubrir actividades del crimen organizado, en especial el narcotráfico. Así las cosas, colocadas en la balanza condiciones, Carrillo Olea era párvulo. Y se fue. ¿Entonces?
 
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