miércoles, 11 de noviembre de 2009

Diputados Perdidos


Tendencias
11 noviembre 09
Javier Jaramillo Frikas
Columna
Prohibido Prohibir


         (Fueron entre 330 y 512 millones los que gastó el gobierno en imagen el año pasado. ¿Les gustan 600 en este para no exagerar? El presupuesto anual es de 35 millones. ¿Se imaginan el atraco?)

         La condición general en los niveles de gobierno en Morelos es mala. No es válido engañar a la sociedad cuando el bolsillo es el mejor parámetro. No es cierto que hayan mejorado las cosas para el morelense común porque se reúnen 15 diputados del PRI con el gobernador Marco Adame Castillo. Que no le tomen el pelo a la ciudadanía. ¿Cuál es la realidad? Salta a la vista: ayuntamientos quebrados financieramente, estrategias del gobierno y el PAN para descomponer rostros y caminos de los pocos que cuentan con capital político. Y los medios, los medios haciendo lo de costumbre: cobrando líneas ágatas digan lo que digan, escondiendo la gran verdad, la del presunto compromiso con el pueblo.
         Finalmente casi nadie se entera de estas cosas, en tanto los titulares, casi todos, hablen de una realidad virtual en un encuentro trascendental entre el ejecutivo y los 15 legisladores de la fracción mayoritaria. ¿Qué salió de ahí? Increíble que gente como Jorge Arizmendi García, el hoy coordinador, se tome la foto con los que le asestan duros golpes a uno de los que los inventaron e hicieron legisladores como es Manuel Martínez Garrigós, el político con mayor capital en este momento en Morelos. Hay que darle, hay que desgastarlo, al fin apenas empieza y en el revoltijo ni cuenta se van a dar. Muchos no toman registro de las acciones perversas a todas luces, la manipulación de los medios y las derramas que ello implican.
         ¿Alguien se acuerda que Javier López Sánchez, el ex coordinador de asesores y comunicación social gastó aparentemente 80 millones de pesos más de lo presupuestado y autorizado en 2008? Se van a asustar cuando les digamos quie esa cifra es corta, que el gasto mensual oscilaba entre los 30 y 35 millones de pesos mensuales, que multiplicado por 12 nos llevarían a sumas entre los ¡330 millones y los 510 millones de pesos! Los 15 diputados del PRI presentes en la reunión con el mandatario, intrínsecamente avalaban dos cosas:
         El súper-sobre-ejercicio presupuestal de la comunicación social y el golpeteo incesante a que han sometido desde diversas instancias del gobierno a estatal a Martínez Garrigós. El doctor Marco Adame sigue en “la burbuja” a la que invita la aborden el que quiera envolverse en la irrealidad, incluso ahí estaban Arizmendi y compañía. Nos resulta imposible que no tengan registro de lo que pasa en Morelos. Increíble que la “clase política” se sumerja en temas irrelevantes y se preste para salir en fotos con ellos en la segunda fila. ¿Qué no fue el PRI la mayor fuerza que el ciudadano determinó el 5 de julio? Bueno, arbitrario nos parece que por primera ocasión en muchos años un gobernador sea llamado a declarar ante un juzgado federal como testigo de su secretario de Seguridad Pública y la nota pase desapercibida o se amolde a cómo la quieren publicada los jefes de prensa.
         Javier López Sánchez se pasea tranquilamente por la ciudad, recién lo saludamos. Sabe que su impunidad se mantiene en tanto Marco Adame es gobernador. Si alguien se atreviera siquiera a rozarlo, se abrirá La Caja de Pandora. ¿Y los diputados están también a su servicio a través de su entrega al ejecutivo? ¿Van a revisar el lugar desde donde los van a terminar golpeando? López Sánchez resolvió todos sus problemas económicos y Adame lo ha permitido. Y creen que nadie va a hacer nada. ¿Lo va a permitir el Congreso? Seguro, pero vayamos al sitio desde donde cuando menos la letra queda: ¿Lo va a permitir la Sociedad Civil?
         Para Marco es mejor la foto en reuniones nacionales, cerca del presidente, hablando a nombre de los gobernadores del PAN, abrazado con secretarios de Estado, que venir y enfrentar la dura realidad de su pequeño estado gobernado. Preferible que las columnas nacionales le abran espacio al trato de asuntos también nacionales con una dicción digna del mejor locutor del mundo y una visión de Estado que ya necesitaría Barak Obama para dominguear. En tanto el Estado de Morelos se desmorona. Qué bueno que el aparato funcione a grado tal que aquí no existen citaciones de jueces –que increíblemente  Jorge Carrillo Olea ni Sergio Estrada Cajigal vivieron en sus peores momentos—aunque sea obligatorio que comparezca. Aquí no pasa nada. O cuando menos en el mundo virtual de Adame en el que viven funcionarios y medios de comunicación.
         Un gran farol en las calles alumbradas de por sí y la oscuridad plena en la penumbra morelense.
         Hemos comprobado que las cortesías políticas no sirven en los que no entienden de política, entre los que confunden a los demás con su retórica bien hilada, con rasgos y movimientos de academia. Lo que sucedió en el auditorio Teopanzolco ese domingo de toma de posesión, mostró además a un Manuel Martínez Garrigós entregado pero, finalmente, inexperto, ingenuo, crédulo ante el hombre que era abucheado. ¿Se repetirán las cortesías cuando se montan escenas que evidencian y golpean abiertamente al nuevo ayuntamiento de Cuernavaca mientras los 15 diputados del PRI celebran con el gobernador su punto de acuerdo? ¿Funcionarán cortesías cuando el PAN a través de los recursos del gobierno le pega al único priista que sin el Fenómeno Rojo hubiese ganado la elección?
         Martínez Garrigós todavía cree que en Palacio de Gobierno tiene un amigo, un aliado. No, desde ahí “le tienden la cama” para que no vaya a ningún lado. Y lo peor, en el mero principio, los ujieres que arreglan la habitación son de su partido. No debe culparlos porque ni idea tienen que los usan. ¿Qué es más importante ir a mostrarle el trasero al gobernador  con los medios que terminar de convencer que ya han encontrado la unificación y sacar adelante lo que necesita el Estado a partir del Congreso? Jorge Arizmendi García, el coordinador tras negociaciones en las que poco participó (y si quiere se las enumeramos al ex gordo) se ha confundido, no le ha dado el nivel que tiene a su fracción, va y la entrega y lo siguen cual si fuese Hamelín los demás priistas. En política esto es de estrategias y talentos, no de actitudes y poses. ¿Dónde creen que están estos diputados?
         Queremos saber qué harán en cuanto tengan enfrente el escandaloso asunto de los 300 ó 500 millones gastados en el 2008 en la cosa de la comunicación social. ¿En qué se lo gastaron? O de qué manera actuaran en los gastos de este año que, sin especular, tienen que haber superado los 600 millones de pesos. ¡Cuánto dinero! Y diremos los comunes: ¿en qué se lo gastan? Fácil: la uniformidad de los medios, que para desgracia de los que todavía creen en la prensa libre, está en manos de funcionarios que ni idea tiene lo que hacen. Para ellos el asunto es “pago lo que sea y pones lo que digo”.
         Cada acción tiene registro cuando se revisa. Esta semana y parte de la anterior, desde el PAN—Gobierno se han dedicado a darle duro a MMG y al ayuntamiento. No hay que ser adivino. No ha habido respuesta de MMG porque, a lo mejor, no lo ha percibido y sigue confiando que su cortesía de aquel domingo es bien agradecida. No, que no se confunda: Marco Adame salió del auditorio municipal pensando qué hacer con él, cómo evitar que en el 2012 los priistas les quiten el gobierno y les revisen sus cuentas. De ninguna manera abandonó el Teopanzolco convencido que Manuel es un hombre decente, cortés, políticamente correcto, que le tendió “el puente de plata” que Adame ha convertido en un lazo frágil en el que se va a caer el primero que quiera pasar el barranco. Es claro que no valen puentes ni siquiera de cobre cuando sigue ausente la política y, sobre todo, la gratitud. Imposible cuando es mejor la foto y la imagen en los medios electrónicos nacionales que acciones que favorezcan a los morelenses. Difícil en el momento que el objetivo del PAN y del Gobierno es debilitar al que en este momento es el priista más representativo, el que el 5 de julio empató la atención con el gobernador y que el primero de noviembre lo rebasó y dejó lejos. No solo hay que alcanzarlo sino desbarrancarlo.
         Y para ello pueden ser pocos los 330 millones o los 512 millones de pesos. En el papel se ve simple pero si lo dividimos en salarios mínimos es una locura, y si colocamos peso por peso en las carreteras de Morelos le damos cientos de vueltas. Es un abuso. Y los diputados van, se toman un refresco, la foto, y regresan a sus hogares emocionados y dicen a sus esposas, novias o novios: “¡Estuve con el gobernador!”.
         Y luego nos quejamos de estar, simplemente, bien jodidos.


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