miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿Hoy Toca qué?


Aviso Oportuno
4 de noviembre 09
Javier Jaramillo Frikas
Columna
Prohibido Prohibir

         Mejor el grito a tiempo que caer  con él o los necios en la profunda barranca. Superada la toma de protesta en un buen acto donde imperó la política y se abrió la expectativa, fresco el sabor de la cordialidad y el tendido de “puentes de plata”, hemos llegado a la hora de la realidad, de conocer de qué está hecho Manuel Martínez Garrigós. Trataremos que el afecto no nos invada, porque de nada sirven desbordamientos si en la balanza está en juego no el futuro del político sino el inmediato de la ciudad de Cuernavaca. Finalmente si Manuel falla, la vida sigue. Cuernavaca no puede postergar su regreso a la buena calidad de vida. Martínez Garrigós representa la esperanza de mejores condiciones, que no pueden tirarse irresponsablemente cual cáscara de plátano en la calle.  
         No es igual pretender ser presidente municipal que serlo, y aparte parecerlo. Son dos días de ejercicio, es el pandemonio, se entiende que hay contentos y molestos, que la falta de oportunidades para la “gran familia priista” durante tantos años la necesidad obligue la aceptación de cargos que en el pasado eran ofensivos. Pero esa es la realidad y el PRI ha recuperado Cuernavaca pero se coloca en el riesgo, grave sí, de no poder administrar la riqueza electoral del pasado 5 de julio y regresar a la tercera o segunda posición de fuerza.
         Tema hermanado pero tocado al final, a un periodista diseñado genéticamente para trascender pero al que le ganan sus defectos de carácter y sobre todo de formación. Se llama Eolo Ernesto Pacheco Rodríguez, envuelto por serpientes sin que le alcancen las escaleras para salir del infierno por él mismo diseñado.
         Volvemos.
         Los periodistas gustamos de esconder nuestros afectos y los “entremetemos”  en cada línea. Manuel Martínez Garrigós hace años que cuenta con el afecto y reconocimiento del que escribe, lo aquí escrito sobre él lo puede revisar cualquiera desde que inicia su carrera política. En los últimos meses fue más persistente por su condición de aspirante a candidato, luego nominado y finalmente el triunfador de la justa electoral. Sin premeditarlo caminamos de la mano cuando advertimos que el PRI vencería a finales del año pasado, luego en febrero de este que los números le favorecían, ya a la llegada de MMG a la nominación que no había forma que perdiera, para seguir la ruta que sólo robándole y concluir que ni con un atraco, que Sergio Alvarez Mata estaba derrotado. Toda esa saga trajo inconvenientes, uno de ellos la ruptura del columnista con la empresa donde se publicaba esta columna y la molestia con avisos inoportunos de quienes detentan el poder y los que querían continuarlo en Cuernavaca. “Andas mal, es atrevido que digas que ya perdimos, los vamos a aplastar”. Era un pleito entre ellos, pero la percepción de la calle, del ciudadano molesto se dirigía a no permitirle al PAN continuar en el ayuntamiento. Era claro, de ahí que lo afirmáramos. No se trató de ninguna profecía ni veíamos el futuro, era, nada más, el clamor de la gente. “Espero no te equivoques, porque si Sergio es presidente, ¿qué vas a hacer los próximos años?”. Y la respuesta era y es sencilla: “Ojalá, hemos visto pasar muchos alcaldes y aquí estamos, con mala relación normalmente, lo que permite ser más crítico”. Y así va a seguir siendo. La sobrevivencia del periodista, según la historia, va más allá, mucho, que la del político y si no que le pregunten a Pérez Durán o a Guillermo Cinta, por citar al frente veterano del gremio.                                                                   Comentamos del afecto que hacemos público por Manuel a todos porque es un hecho de parte de un servidor. No nos interesa de allá hacia acá. Es cosa de él. En tanto, una obligación es decir lo que se ve aunque haya equívocos. En el medio periodístico, sin excepción,  nos creemos dueños de la verdad absoluta y no es así. En el mundo solo existe un informador que cuenta con esa verdad absoluta: se llama Eolo Ernesto Pacheco Rodríguez. Es ideólogo de tiempo completo, libre pensador, maravilla humana, extraordinario ser. Qué más decir. Tiene un diario de escasa circulación pero en el terreno de la mercadotecnia personal sabe venderse muy bien, y sobran los que llegan a pensarlo así. Uno de ellos es Manuel Martínez Garrigós, quizá su amigo, tal vez convergen en este momento, pero huésped distinguido del espacio del pequeño gran pensador, cuya renta es común y lo advierten quiénes leen más allá de lo que aparece.
         ¿Que perro no come perro? Es una de las frases comunes en la historia del periodismo, pero existen casos donde tienen que establecerse las líneas, justas cuando la piel es maltratada por encargo y las correas para nada sirven. Quizá concedemos demasiada importancia al trato que acostumbra Eolo dar al consanguíneo del que escribe, es su cliente habitual, siempre por encargo, normalmente de los mismos. ¿Quién es este compañero de profesión? Simplemente TODO, partiendo de su plural grupo de partidarios. Grandioso. Omnipotente. Maneja un periódico, es hombre de negocios con empresas que nadie conoce, hace discursos con descuentos cuando es a granel, sirve de tendedor de puentes cuando va a haber peleas o se convierte en árbitro de las mismas, sabe cobrar cada una de sus actividades. Ah, se trata de un ideólogo natural que seguramente dejará frases para la inmortalidad como “Hoy Toca” de una profundidad que Rubén Carvajal, el sexólogo de las populares revistas de espectáculos, pasaría años tratando de descifrar donde está la parte dañada que inevitablemente lleva a compartir con el público una carencia que padecen los incompletos.
         Sí, nos referimos a este joven porque lo merece y lo hacemos porque si asumimos defensas de amigos, esta ocasión se trata de un hermano por el que saltamos oficiosamente (no obstante que acostumbra hacerlo personalmente vía epistolar o de frente, como sello de casa, porque nunca hemos usado el alias, el seudónimo o el panfleto –él, el joven de los viernes que toca-- lo lleva de herencia--) por que si brotara de su tarea periodística está bien, es un ejercicio cuya obligación es respetarlo. La insistencia, los disparos, indican una tarea a consigna, a destajo, y ahí sí fuera cualquier cortesía y pongámonos los guantes, afilemos los machetes, preparemos la mira y vámonos recio.
         Los que le encargan a este personaje tendrán que medir bien las cosas. No conviene que reciba la línea, la cobre, la publique y luego busque a la parte contraria para dar santo y seña de su patrón, también extendiendo el recibo respectivo. Si el origen es insano, el final es una inmersión duradera en el caño de las aguas negras. Qué Hoy Toca ni que ocho cuartos, porque diría el pequeño gigante del albur Apolinar Hernández Bravo: “Cuando cabeza grande se enoja, cabeza chica no piensa”. O sea: ¿Si eso sucede y no es viernes No Toca? O al revés: “Cuando cabeza chica no piensa, cabeza grande no piensa”, le agregaríamos: nomás los viernes.
         Es el tamaño del sujeto, simplemente.
         Bueno, hay sábados, domingos, lunes, martes, miércoles y jueves, todo un rosario…


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