miércoles, 14 de octubre de 2009

¿Changos Mugrosos? ¡Pobre Paquito!


Eléctricos
14 octubre 09
Javier Jaramillo Frikas
Columna
Prohibido Prohibir


         Francisco Moreno Merino, diputado federal por Cuernavaca es un desconocido para Roberto Porcayo “El Fifirichi”,  para sus hermanos mayores Ramón y Antonio “El Gallo”, para Alberto Rogel “La Chaparra”, lo es  para Benito “El Garrobo”, para Melchor “El Charro”, Armando “El Cabezón” y Arturo Escobar, los hermanos de ferrocarrileros Gabriel “El Pescado”, y los ya idos Ernesto “El Pitotes” y Toño “La Coladera”. O A Los Zamilpa, primos de Los Escobar. El legislador con 17 mil votos menos en Cuernavaca que Manuel Martínez Garrigós –con los mismos electores, nada más para que veamos de dónde colgó “sus diablitos”— no sabe quién es “El Mamey”, “El Gato”, “El Cleitos”, “El Rasputín”, “El Chiquilín”, Los Toledo de La Estación, y seguro nunca se acercó a Jorgito Casas, a su hermano “El Torito” o a “Los Diablos” de Amatitlán.
         Paco Moreno, el albacea de Leonardo Rodríguez Alcaine, eterno dirigente del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana  --que laboran para la Comisión Federal de Electricidad--, recipiendario de la dorada oportunidad política por esa vía, menos sabe quiénes son los mencionados arriba porque a diferencia de todos ellos  --que ya son jubilados—NO NACIO EN CUERNAVACA NI EN MORELOS. ¿Y cómo se va a enterar si jamás se cruzó por sus casas en la fingida campaña que nunca hizo y sí permitió le trabajaran los demás candidatos? En una palabra: realizó una farsa electoral porque es un farsante de la política. ¿Quién va a creer que este olvidadizo, irrespetuoso, crapuloso y trepador personaje va a ser aceptado por los morelenses para siquiera intentar ser gobernador? Jamás, de una buena vez que camine en otra dirección. ¿Se imaginan a un traicionero contumaz dirigiendo los destinos de una sociedad de por sí lastimada? El partido que lo pusiera ahí, perdería abrumadoramente. No lo digieren ni en su entorno. Esta ocasión hizo toda una maniobra para tirarle al 15 –la presidencia municipal de Cuernavaca—para meter el 10 –cualquier diputación era buena, obtuvo la federal--, pero la distancia en sus votos con los de MMG indica que no trabajó, que fue la inercia, muestra su inexistencia en la memoria de la gente de Cuernavaca. Un fantasma. Un vivo. Un vivillo. Un vividor.
         ¿Cómo va a saber este adinerado individuo que la mayoría de los que señalamos, con “maneas” subían en los postes hasta la “línea viva” y con sus herramientas y “garruchas” arreglaban cualquier avería, sobre todo las graves? ¿Se imaginará siquiera el perfumadito Francisco que entre torrenciales aguaceros, décadas atrás, este grupo de valientes regresaban la energía a los cuernavacenses? Mejor que no los conozca porque hasta uno de su tamaño físico –nunca tendrá la estatura moral de ninguno, queda claro--, el más tranquilo de ellos, digamos Jorge Casas –por cierto un tipazo— o “El Gato” de Gualupita, le arranca la cabeza en un encerrón de un solo asalto. Esta es gente de verdad, gladiadores de la calle, trabajadores, atrevidos, bravos, que hoy reciben una pensión porque se jugaban la vida todos los días en las alturas o dirigiendo en el sitio de la acción cualquier  tipo de maniobras.
         No queremos imaginarnos que Paquito se encuentre al “Fifí” Porcayo en cualquier calle angosta de Cuernavaca y le grite “Chango mugroso” porque ni los casi 70 años de Roberto son obstáculo para que le deshaga, de perdida, la mandíbula. Son hombres, no caricaturas que esgrimen aventuras como la que en verdad vivió y casi se zurra cuando, sin saberlo, detuvo a un chamaco de 19 años que recién asaltaba a una señora en su camioneta. Si Moreno se entera que aquel cargaba una pistola de las llamadas “mata policías”, aunque sin balas, seguro le llevan un pañal de reserva.
         Es desbocado el pomposamente nombrado coordinador de la fracción morelense en el Congreso de la Unión, paradójicamente el único de los cinco que no es morelense, porque al margen que tengan o no la razón los sindicalizados del SME, él como oficial representante popular –aunque en los hechos nada lo acredite con la base—debe pensar bien  antes de quitarse el bozal y emitir cualquier comentario. ¿Changos mugrosos? Pobrecito.
         La pantomima llamada Francisco Moreno Merino comienza a tomar su forma real. La íntima cercanía con Enrique Peña Nieto, sus alianzas presuntas con la gente del dinero, sus ínfulas de vertebrar una estrategia que lo haga gobernador de Morelos. Todo ello tiene que colocarse en la lupa. Porque si Peña Nieto y sus aspiraciones presidenciales encuentran la boca suelta del hombre que siempre vivió de la “luz” –de La Güera Rodríguez Alcaine, del Suterm, del Banco Obrero y de los negocios que al amparo de estas posiciones hacían y lo alcanzaban—seguramente “lo abre”. ¿Ser gobernador? Bueno, cualquiera hasta no morelense lo puede ser, pero al grito de ya se haría el trabajo para que se conociera a detalle cada célula de este sujeto que en su conjunto llevan a una sola conclusión: farsante.
         Mitómano de nacimiento, encantador hasta de serpientes desde chiquito (hace mucho aunque no parezca), metro sexual –según su propia apreciación--, sin una sola acción a favor de la política en Morelos, al margen de la sociedad más urgida, desconocido en esencia, Moreno Merino entra en el selecto grupo de los “sin fututo político” y esta expresión abusiva y cobarde contra los eléctricos no es más que un centímetro de su verdadera personalidad. Y a estos la gente, con poco conocerlos, los detesta naturalmente.
         Si el diputado Moreno pretende hacer política en Morelos primero debe hacer pública, con sincero arrepentimiento, su disculpa no a Los Porcayo, a La Chaparra y los Escobar, no al buen Benito “El Garrobo”, no a Los Casas, Los Cleitos o los Diablos, no a Los Toledo o a los Zamilpa, sino a toda una comunidad de morelenses, de cuernavacenses puros que integran la Gran Familia de Electricistas de la Compañía. Pero, pensándolo bien, no vale la pena por una razón poderosísima: es falso, engaña, estudio actuación en una academia, no sabemos si en la Andrés Soler y en el CEA de Televisa.
         Ahí que quede, es más sano, pero que lo conozcan, para cuidarse de él. ¿Changos mugrosos? Dirían los chavito: “Tú lo serás…”. Pero ¿qué dirían los eléctricos de Cuernavaca?: “Changa tú, Changa yo, Changa tu m…”.
         Y como dato revelador: la Compañía de Luz y Fuerza del Centro brinda en Morelos el servicio en dos municipios solamente. Uno de ellos es Cuernavaca, donde es diputado federal Paquito. El otro es Huitzilac, lugar con un buen número de jubilados y trabajadores de la compañía. ¿Su representante? ¡Bah!


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