martes, 13 de octubre de 2009

Pedro Luis Benítez Velez


Jugada
13 de octubre 09
Javier Jaramillo Frikas
Columna
Prohibido Prohibir


            Hacia mucho que Morelos no tenía un procurador-procurador. Hoy con él ahí, es importante hacer precisiones que acomoden las piezas en su lugar. Se ha generado un cisma a partir que el empresario de la construcción Ernesto Jiménez Tovar fue hecho preso debido a una denuncia que desde los días de Francisco Coronato Rodríguez al frente de la Procuraduría, había sido puesta a consideración del juez penal respectivo. Sospechosamente fue reservada, congelada hasta que el momento lo precisara. Este llegó justo en la revuelta legislativa: una hermana de Ernesto es diputada local por el séptimo distrito en Jiutepec, logrado con el voto de los que ahí vivimos. Una victoria inobjetable, además de ser una mujer emprendedora, exitosa y profesional. Es Guadalupe, menor a Ernesto, igual empresario, de éxito además y, por añadidura, hombre de bien.
         Errores humanos, abuso de gente inicialmente ayudada por el propio Ernesto, procesos jurídicos usados políticamente. Todo quedó a la vista, como se evidenció asimismo la intención de darle “un parón” al procurador Pedro Luis Benítez Velez. Y quién mejor que su adversario Ricardo Rosas Pérez y en que más exitoso escenario que la cárcel para Jiménez Tovar. No puede ser posible que en un ambiente de derrotas, de objeciones públicas, de claros errores, un funcionario camine mejor que los demás. No es posible que el titular del Tribunal Superior de Justicia trote por la amplia avenida del descrédito y el personaje que conformó a través de la orientación al actual, pasado y antepasado TSJ, lo haga en una ruta distinta diametralmente, con éxito. Benítez es un solitario en el gabinete estatal. Lo ha sido siempre, lo aceptan pero no lo digieren. De hecho su manejo institucional y de resultados al gobernador Marco Antonio Adame, la lealtad hacia este, es duramente observada por compañeros de trabajo y cualquier oportunidad es preciosa para colocarle bardas.
         Esta vez la procuraduría cae en el garlito, debe decirse, porque los tiempos y movimientos fueron marcados por Ricardo Rosas Pérez desde un juzgado, donde se involucraba a un personaje conocido, familiar de una diputada del grupo mayoritario y él, Rosas, lo había diseñado con la pareja que lo haría realmente inamovible a él y los suyos en el tribunal: Maricela Sánchez y Guillermo del Valle. ¿Estuvo o no enterado Pedro Luis de la orden de aprehensión de Jiménez Tovar? Podrá argumentar –los que conocen su estilo lo creen—que es otra instancia donde revisan estos procedimientos, que el procurador no lo hace y que ya estando en Atlacholoaya en manos del juez, el mismo procurador no tenía nada qué hacer. Como sea, pero si el entonces  nuevo Trío Infernal —integrado Rosas por méritos propios—tenía varios objetivos:
         1.—Vender caro a la diputada Jiménez la libertad de su hermano no obstante que los presuntos delitos –no probados por cierto—eran menores aunque los manejaban mediáticamente como graves.
         2.- Con el favor hecho a Lupita Jiménez, garantizaban un voto más a su facción –los otros partidos tienen en el Congreso fracciones, el PRI en este momento cuenta dos facciones (sin la necesarísima R)--.
         3.- Sometían al procurador en caso que, de verdad, salgan las miles de aprehensiones que están en esa dependencia, varias de ellas en contra de La Parejas Ideal.
         4.- Y Rosas Pérez cobraría al burlón de Pedro Luis las derrotas consecutivas, ya vía controversia, ya de otro tipo, que le ha infringido desde la consejería jurídica, que lo convirtieron públicamente en “su coco”.
         5.- Dejaría al procurador Benítez como enemigo o en el menor de los casos, adversario de los priistas que no se han dejado someter por la Dupla de las Emes.
         Sucedido el evento de media semana anterior en el Congreso, que acomodaron con mayor equilibrio a la legislatura y la perfilaron con expectativas de desarrollo y credibilidad, El Trío ha quedado en situación de crisis, cada uno en su ámbito: Memo y Mary pierden el supra poder encima de los 30 diputados y Rosas está sentenciado políticamente a terminar su encargo e irse con su pandilla a la vida privada. No es igual. Todavía cuando liberaban a Ernesto Jiménez Tovar, desde la oficina de Rosas, Guillermo del Valle llamaba a su celular al diputado de Nueva Alianza, Othón Sánchez, y le restregaba: “¿Cómo la ves? Tengo en mis manos la boleta de libertad de Ernesto. Ahora sí agárrense”. Horas después, el joven aliancista era nombrado presidente de la mesa directiva por el año legislativo y el bloque—facción del par empezaba a desgranarse.
         ¿Cuál fue el pecado de Pedro Luis Benítez Velez? Como buen ser humano defectuoso, tiene entre estos lo que para otros es virtud: es hombre de leyes. Que si bien la justicia no se politiza ni la política se judicializa, hay que revisar los hechos del caso Jiménez Tovar para entender que hubo un fino y perverso tejido, con efecto carambola de tres bandas y que buscaban dos condiciones:
         1.- Amarrar el Congreso del Estado a través de la mayoría priista.
         2.- Dejar al procurador Benítez en una situación débil ante su jefe el gobernador y enfrentado con la otra parte priista, no solo en el Congreso sino los que por centenas o miles son contrarios a Maricela y del Valle. En síntesis: Benítez hecho el Perro de Todos los Males, dentro y fuera del gabinete adamista. Simplemente el golpe letal.
         Siendo claros, los servicios prestados por Benítez al estado a través del gobierno han sido baratos. Simplemente la batalla perdida contra Tamoanchán, cuando hasta el Congreso había autorizado 110 millones para pagar a los presuntos dueños. No solo lo ahorraron sino la inmobiliaria tiene que regresar cerca de 70 millones al mismo gobierno del Estado. En un litigio privado, el cualtlense Benítez fácil cobraba una suma millonaria que podría enviarlo al retiro sin ningún problema. No, es su sueldo y prestaciones. Ningún bono, quizá una palmada por ahí. Para eso le pagamos los morelenses, ¿no? ¿Cuántos asuntos no conocidos ganó el consejero jurídico durante su estancia en la antigua oficina particular del abogado Antonio Riva Palacio (recordemos que cuando el gobierno de Lauro Ortega compró el Cine Ocampo, ahí estaba el despacho de don Antonio y Pedro Luis es uno de sus discípulos aunque terminó con el doctor Ignacio Burgoa Orihuela, jugando en la primera división jurídica antes de reintegrarse a su tierra).
         Hoy es el procurador, de estilo especial, poco agradable para un buen número y bueno para otros. Es importante que la medición de su trabajo se haga puntualmente con lo observado. En el Caso Jiménez Tovar hubo errores de todo tipo, humanos y de procedimiento, pero lo que predominó fue el juego de perversidades. Ahí es donde debe darse un resultado. ¿Dónde imperó la perversión? ¿Quiénes la estructuraron? Benítez no es una “pera en dulce”, es un tipo duro, a veces protagónico, tan vanidoso como buen humano que no tomo agua de jamaica, pero una cosa si podemos marcar y dejar sellada: no es tonto.
         Y la otra porque lo conocemos hace muchos años: ha cumplido donde lo han puesto. Y si hubo errores, él ante quién deba, tendrá que reconocerlo, pero sentenciamos: si no tiene carga alguna, redondos, pero bien redondos, manda al que sea a volar. Sí, al que sea.




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