miércoles, 21 de abril de 2010

Una estrategia desgastada en Cuernavaca



"nosotros fuimos los primeros que cubrimos y patrullamos"
Nada más que no los vimos porque estábamos encerrados en casa

Por: Lucero Mendoza 

Como si no fuera suficiente el panorama de violencia en el estado de Morelos, específicamente en la capital, los ciudadanos debemos lidiar día a día con los argumentos bastos de incoherencias, de nuestros servidores públicos. Los medios: se prestan al juego sucio. La sociedad: reafirma su voto anulado en el 2009.

Lejos de proporcionar seguridad, lo que estos dobles discursos provocan, es únicamente indignación en la ciudadanía y un sentimiento de rechazo a los intentos fallidos de tranquilizar a la población.

Basta con echar un vistazo a los argumentos del presidente municipal de Cuernavaca para corroborar las conjeturas anteriores:

“En el llamado de alerta, nosotros fuimos los primeros que cubrimos y patrullamos la parte del Centro Histórico, por las amenazas de lo que pudiera haber pasado”.

Parece que la concepción de los gobiernos modernos respecto a la seguridad pública,  tiene que ver más con un síntoma de egos “faranduleros”, que con una obligación constitucional y primordial dentro del estado de derecho. Captar la atención de los medios de comunicación y llenar los espacios informativos con discursos espontáneos e inconsistentes se ha convertido ya en una maña política muy desgastada.

Los Cuernavacences más que justificaciones y promesas, necesitamos certezas, necesitamos responsabilidad gubernamental, necesitamos seguridad. Aunque claro está que para asumir una obligación es necesario exigir; cierto es que el gobierno es un reflejo de la sociedad, y por esta razón es hora de empezar a exigir. Exigir congruencia, resultados, justicia; encontrar un camino menos viciado. Explotar los canales de comunicación que realmente nos dejen la información sustanciosa, de esa nutritiva que nos permite crecer. Debemos exigir información coherente, verosímil; necesitamos verdaderas opciones de apertura, no de censura. Estamos obligados, como sociedad, a hacerlo.

El reto está, falta lo más importante: hacer crecer nuestras redes. Así, como el mejor de los resultados obtendremos de menos, un discurso menos estéril y acciones de crecimiento verdadero. Y como el peor de los resultados: solamente la realidad actual. 


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