martes, 30 de noviembre de 2010

Atenta contra Cuernavaca el delegado de la SCT

TERTULIA POLÍTICA


Pedro MARTÍNEZ SERRANO


Conocí a Fidel Giménez Valdés, al que ahora despacha como director del Centro SCT Morelos, cuando era apenas un adolescente tímido, timorato, cobarde, apocado, acomplejado. Era, como supongo que sigue siéndolo, fumador empedernido. Nervioso, como el que más. Siempre tuve la impresión de que era, como ahora lo confirmo, un sujeto traicionero, sin principios, proclive al golpe bajo, al ataque perruno, alejado de las reglas que dicta la hombría para cualquier pleito.


Lo anterior, lo recuerdo, porque en sus años de adolescente, Giménez Valdés se escondía en los pantalones de amigos de entonces, para dirimir sus pleitos. Era bravucón y fantoche. Era picapleitos y, a la mera hora, corría detrás de los pantalones de amigos de entonces, para que lo defendieran. Siempre se condujo como un cobarde traicionero.


Al paso de los años, veo que Fidel Giménez Valdés, no ha cambiado. Regresó a Morelos, a hacer dinero, mal habido, claro, producto de comisiones de constructoras, a las que ha beneficiado con la asignación de contratos de obras que, más que beneficio social, han reportado sólo ganancias para el nieto del fundador de la refresquera Pascual.


El poder del funcionarete de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, lo sustenta en la posición que tiene su hermano Rafael, como director de imagen de la Presidencia de la República. De eso se vale para hacer en Morelos lo que le viene en gana, sobre todo negocios turbios con cargo a la dependencia federal que representa y, en Cuernavaca, causar problemas las 24 horas del día, para afectar a su autoridad y, sobre todo, a sus habitantes.


La actitud asumida por Fidel, en contra del presidente municipal Manuel Martínez Garrigós, de quien se ha convertido en su más rabioso perseguidor, así como en el principal opositor a su gobierno, envía señales de un pleito con tinte pasional. Parece algo así como el odio de macho calado, contra quien se niega a corresponderlo. No encuentro otra explicación, a la perruna oposición del señor Giménez a las obras proyectadas por Manuel Martínez.


Y es que la negativa del Director del Centro SCT-Morelos, no es sólo institucional, es decir, que se concrete a decir no y por qué a la autorización y/o apoyo a tal o cual obra, llámese Paso Elevado Plan de Ayala, Distribuidor Val Emiliano Zapata, etcétera. No, Fidel mantiene un abierto activismo en contra de todo lo que haga o diga Manuel Martínez. En todo se mete el delegado, sea o no de su incumbencia. De todo opina.


Es precisamente esa actitud cuasi pasional, la que deja ver que al funcionario de la SCT de mayor rango en Morelos, lo mueven intereses oscuros que salen de lo institucional, en cuanto a la relación con el municipio de Cuernavaca y su alcalde, Manuel Martínez Garrigós.


La más reciente pendejada que se anotó el funcionario federal, Fidel Luis Giménez Valdez Román, obvio de filiación panista, con registro número GIRF660724HMSMMD00, cuya alta se oficializó el 13 de mayo de 2010, fue clausurar la obra del distribuidor vial Emiliano Zapata, presuntamente por contravenir ordenamientos federales. Y, como siempre actúa, cobarde y traicionero, a la clausura envío a funcionarios menores de la dependencia a su cargo. Él, como nunca lo hace, no dio la cara.


El desquiciado que inició su trámite de afiliación al Partido Acción Nacional, el 25 de noviembre del año anterior, está atizando el enfrentamiento social y político en Cuernavaca, con el claro interés de disputar una posición de representación popular el año próximo, lo que olvida es que así, no es como se ganan los apoyos de orden electoral. Su radicalismo y cerrazón, sólo están causando descontento social en Cuernavaca.


La obra que clausuró, es un proyecto de gran visión, un circuito vial que está diseñado, para terminar con los agudos congestionamientos vehiculares que se registran en la parte norte de Cuernavaca, durante todo el día. Los que vivimos en aquel sector los padecemos a diario.


Ese arrebato politiquero del cobarde director del Centro SCT Morelos, provocará sin duda que, los residentes de la parte norte de Cuernavaca, nos apersonemos en sus oficinas y le cerremos el paso, como él lo está haciendo con nosotros y con miles de visitantes que llegan a diario a la ciudad.


El descontento social que está provocando, se va a desbordar en su contra. Si no, al tiempo.
 
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