jueves, 25 de noviembre de 2010

Ofensiva impunidad de concesionarios de partidos, como Convergencia, PANAL y PVEM



TERTULIA POLÍTICA

Pedro MARTÍNEZ SERRANO


Convertidos en agencia de colocaciones, instrumentos de presión, negociación y extorsión, los partidos políticos emergentes, los que han obtenido o mantenido sus registros, gracias a componendas con autoridades electorales o como favor del presidente de la República o Secretario de Gobernación en turno, deben replantear su operación o, de lo contrario, estarán condenados a seguir siendo comparsa de los tres principales institutos políticos, PRI, PRD y PAN, para seguir con vida.


Lo anterior viene a tema, por varias razones, la primera de ellas, los servicios de golpeteo que ofrece al mejor postor, a quien le llegue al precio o, sencillamente, le agradable al diputado federal, Jaime Álvarez Cisneros, el concesionario del Partido Convergencia en Morelos, al amparo de cuya posición ha sido diputado local, federal y, de paso, ha ocupado los millones de pesos de prerrogativas, para acrecentar su fortuna personal.


Pero además de los recursos que llegan a sus cuentas bancarias, vía prerrogativas, el delicadito diputado federal, Jaime Álvarez Cisneros salió bueno, muy bueno para venderse con cualquiera que le llegue al precio y, entonces, cuestionar, fustigar, arremeter, criticar a quien le dicte quien le paga.


La ofensiva impunidad con que actúa ese pendejete, no es más que resultado del fuero de que dispone como diputado federal, pero si no lo fuera, con ser concesionario de Convergencia le alcanza. Tan le basta y le sobra, que enfrenta diferentes pleitos legales, como el relacionado con el mal manejo de las prerrogativas de ese partido político y no pasa nada.


Ahora, en el colmo de la desfachatez, la desvergüenza y el servilismo, el modosito Álvarez Cisneros anda por la entidad, calificando a los ayuntamientos, diciendo qué si y qué no es lo que se debe o no hacer en cuanto a obras. Esa actitud retrógrada, no le agrada a los morelenses, sobre todo cuando su exponente es un pendejo que ni siquiera tiene sus raíces en la entidad.


El diputadillo de Convergencia, debe entender que acá en Morelos, en Cuernavaca, los nativos no estamos de acuerdo en que beneficiarios de siglas partidistas aventureras, como el partido naranja, Nueva Alianza, propiedad de la cacique sindical, Elba Esther Gordillo Morales o el Partido Verde Ecologista de México, del corrupto Jorge Emilio González Martínez, nos vengan a decir cómo hacer las cosas, por una sencilla razón: No tienen calidad moral.


Sus representaciones son asuntos de familia, amasiatos, componendas o producto de compra venta de candidaturas. Nada más. Entre esos diputadillos locales o federales, no hay talento, no hay compromiso social. La única lealtad que guardan es a los dueños de los partidos, ni siquiera a sus dirigentes nacionales. Ahí está Jorge Kawachi, presidente del Partido Nueva Alianza, que no es más que un títere de la cacique chiapaneca y terror del magisterio nacional, Elba Esther Gordillo Morales quien, a placer, convierte en diputados a sus choferes, a sus ayudantes, a sus yernos o, sencillamente, amigos personales o de sus hijas.


En el caso de Convergencia, hay quienes aseguran que para lograr o mantener el control del partido en cualquier entidad, hay que pasar ciertos filtros, impuestos por el presidente del Consejo Nacional, Dante Delgado Ranauro y el presidente del comité nacional, el acapulqueño Luis Walton Aburto. Y quien, no sólo salva los filtros, sino que lo hace con gusto, es Jaime Álvarez Cisneros. Eso me dicen personas cercanísimas al diputado federal.
 
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