martes, 30 de noviembre de 2010

Sospechosa ejecución de obras en la SCT

TERTULIA POLÍTICA


Pedro MARTÍNEZ SERRANO


La belicosa actitud que mantiene el panista Fidel Luis Giménez Valdés Román, como titular del Centro SCT Morelos, y su feroz bloqueo a las obras que proyecta el presidente municipal de Cuernavaca, Manuel Martínez Garrigós, muestran la clara intención de exacerbar los ánimos de los residentes y visitantes de la ciudad, más allá de la utilidad que reportarán en el corto, mediano y largo plazos.


Y es que mientras que en la ciudad capital, el mañoso y perverso funcionario federal, se opone a todo y se manifiesta a favor de nada, más aún si tiene que ver con obras del orden municipal, en Xochitepec, por ejemplo, se apresuró a construir un paso elevado, cuyo costo de 134 millones 300 mil pesos, es un elefante blanco, un monumento a la corrupción.


La de Xochitepec, frente al balneario ejidal Palo Bolero, es una obra de escasa utilidad. Eso sí, invirtió millones de pesos en el movimiento de tierras. Hay quienes aseguran que la obra, le significó a Fidel Luis una ganancia de cuando menos 20 millones de pesos. ¿Por qué?, muy sencillo: la Constructora Cuadro Rojo S.A de C.V, dispuso el mínimo de personal, cuya demanda se cubrió con empleados de la SCT.


Esa obra gigantesca, para la región en que se encuentra, ocupó arrancar grandes trozos de cerro y, con el cascajo generado, rellenar el barranco lateral, lo que de acuerdo a expertos, fue una gigantesca pendejada, aunque, eso sí: un jugosísimo negocio, para quién… ¡Claro!... Para el panista, hermano de panista de oropel, Fidel Luis Giménez Valdés Román.


Aquel elefante blanco, construido a capricho del panista que encabeza la Dirección del Centro SCT-Morelos, por donde se le vea, es un monumento a la estupidez, pues mientras el aforo vehicular en el tramo Acatlipa-Alpuyeca, es ínfimo, en el Polvorín, por ejemplo, los congestionamientos vehiculares son la constante.


Miles de residentes de municipios conurbados al sur de Cuernavaca, pasan a diario horas, esperando librar el tramo Burgos- El Polvorín, de la autopista México-Acapulco, que en horas pico se convierte en gigantesco estacionamiento.


La lógica urbana, la voluntad política y el sentido común, de cualquier servidor público cuerdo, que actúe alejado de tentaciones partidistas y protagonismos imbéciles, habría impuesto que en lugar del paso elevado en el tramo Acatlipa-Alpuyeca, se hubiera construido, seguramente a menor costo, un circuito vial en el Polvorín, para resolver, ahí sí, un gravísimo problema vial que enfrentan miles de morelenses a diario.


Lamentablemente los morelenses, debemos soportar los arrebatos de un sujeto al que le preocupa más su proyección partidista personal, como Fidel Luis Giménez Valdés Román, que resolver las necesidades urbanas más apremiantes.


El caso de Buenavista es el ejemplo. El delegado federal y militante panista dispuso clausurar la obra y, en un hecho sin precedente, fue el mismísimo secretario de Gobierno, Oscar Sergio Hernández Benítez quien, en nombre del gobernador Marco Antonio Adame Castillo, pidió al funcionarete de marras dirimir el conflicto, a fin de que la obra continúe, porque es necesaria.


Para quienes vivimos al norte de la ciudad, el distribuidor vial Emiliano Zapata, será por fuerza una obra que vendrá a resolver los agudos problemas de vialidad que enfrentamos, junto con los miles de estudiantes de la Universidad Autónoma del Estado, campus Chamipa. La obra no puede estar sujeta a caprichos pendejos, muchos menos de funcionarios sobre los que pesan fundadas sospechas de corrupción.
 
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