lunes, 22 de noviembre de 2010

Jaime Álvarez, un diputado federal voraz, corrupto y servil

Pedro Martínez Serrano me hizo favor de enviar este texto sobre el diputado naranja y se los comparto a los lectores de este espacio.

La polémica figura de Álvarez Ciseneros

TERTULIA POLÍTICA
Pedro MARTÍNEZ SERRANO

El fin de semana anterior, me tocó ver y escuchar en algunos servicios informativos de radio y televisión, al diputado federal por Morelos ─que no morelense─, Jaime Álvarez Cisneros. Como todos sus compañeros en la legislatura federal, anduvo presumiendo lo que consiguió arrancar del presupuesto federal, para nuestra entidad.

De primera impresión, me pareció un sujeto sobrado, soberbio, altanero, simulador, ventajoso, antidemocrático y, sobre todo, proclive a prestar sus servicios como esquirol. Golpeador de poca monta. Hocicón, hablador, difamador y fanfarrón, Álvarez Cisneros, me pareció, sin embargo, muy delicadito en sus modales

Me dicen que en la Cámara Baja del Congreso de la Unión, sus compañeros de (re) Cámara, sueltan risitas burlonas a su paso. Cuando camina, se contornea. Aprieta las entrepiernas. La gusta parar las nalgas. Le agrada que lo volteen a ver.

El diputado Álvarez Cisneros es coqueto, en especial con choferes y ayudantes de sus compañeros legisladores. Y, la carencia de talento, la cubre con la presunción de estudios de los que carece. Se dice doctor en ciencias políticas, sólo que no ha acreditado esos estudios.

Y, la conducta, gusto, aficiones y pasiones del señor Álvarez Cisneros, en nada importarían al reportero, como a ninguno de los morelenses, que ni lo conocen, ni él conoce, porque no le interesa el contacto con el electorado, al que ha saqueado a placer, producto de las prerrogativas que maneja a placer, desde más de 9 años.

Pero si, la conducta delicada, los desplantes, arrebatos, impulsos pasionales y emocionales y lo que haga o deje de hacer el pendejete ese, llamado Jaime Álvarez Cisneros, claro que nos interesa.

Es de importancia para los morelenses, pero en particular para los cuernavacenses, porque el opaco legislador federal, no ve más allá de Cuernavaca, está empeñado en bloquear todo lo que acá se haga.

Muestra de lo anterior, es la feroz, casi perruna, critica a lo que se hace o se deja de hacer en Cuernavaca. Se opone a la ejecución de obras y, como si él fuera el hombre de las grandes decisiones. Como si tuviera en su mano la autorización o rechazo de los grandes proyectos, anda en todos los foros en los que lo quieren oír, diciendo que si y que no, se va a hacer en Cuernavaca.

Ese pobre pendejo, frustrado por su indecisión de mostrarle al mundo sus gustos y pasiones; por resistirse a exhibir su gusto por las personas del mismo sexo, desecha sus frustraciones en agravio de los habitantes de Cuernavaca y, frente a ello, debe entender que los habitantes de la ciudad de la eterna primavera, no estamos de acuerdo en seguir soportando sus arrebatos.

Y, el problema que se enfrenta en Morelos, con ese legislador federal, no es más que consecuencia de la decisión de su protector, Dante Delgado Ranauro de mantenerlo como beneficiario de la franquicia denominada Convergencia, a través de la cual, ha logrado permanecer más de 9 años al frente de ese partido en el estado.

No sólo eso, el delicadito Jaime Álvarez Cisneros, ha ocupado la presidencia de Convergencia, para ser diputado local, diputado federal y, sobre todo, manejar a placer, sin control, las participaciones económicas que le entregan las autoridades electorales.

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