martes, 7 de diciembre de 2010

En el PANAL, al cliente… ¡lo que pida!

TERTULIA POLÍTICA

Pedro MARTINEZ SERRANO


El Partido Nueva Alianza, lo mismo a nivel nacional, con Jorge Kahwagi Macari; que en Morelos, con Francisco Santillán Arredondo, los dirigentes se conducen como bufones, lacayos, actúan a gusto y órdenes, con sumisión perruna a la sempiterna cacique magisterial, Elba Esther Gordillo Morales.


En el contexto nacional, no tocan ni con el pétalo de una rosa al presidente Felipe Calderón Hinojosa. El empleado de Elba Esther que preside Nueva Alianza, el empresario Jorge Kahwagi, nada de a muertito en el cargo que ostenta. Hace, actúa y se conduce, como lo ordena la dueña de ese partido, la profesora chiapaneca hechura de Carlos Jongitud Barrios.


En Morelos las cosas no son distintas. Acá, el presidente local del llamado PANAL, Francisco Santillán Arredondo, no sólo es sumiso, obediente, leal y servil a los intereses de la profesora.


El representante partidista es afecto a sudar calenturas ajenas. A meterse donde no lo llaman, porque no le conceden ni calidad moral, ni tamaño político para dirimir conflictos.


En el colmo del servilismo y la abyección, sin que así se lo pidieran, Santillán se convirtió en defensor de oficio del gobernador Marco Antonio Adame Castillo. No más porque él así lo cree, se asumió como juez y, de facto, afirmó que no procede el juicio político en contra del titular del Ejecutivo.


Para el empleado de mayor rango de Elba Esther en el PANAL Morelos, los partidos Revolucionario Institucional y de Acción Nacional, afectan a los morelenses con el pleito que tiene un claro origen electoral, con miras al 2012, cuando seguramente de nueva cuenta esa franquicia, irá en alianza con alguno de ambos partidos en busca de la gubernatura, para beneficiarse con las morusas políticas que se convierten en diputaciones y regidurías.


La atrabancada, como servil defensa de Santillán Arredondo al gobernador Marco Antonio Adame Castillo, frente al juicio político que le preparan los integrantes de la fracción del PRI en el Congreso del Estado, pareciera que es un asunto instruido por su jefa nacional, Elba Esther Gordillo a quien le agrada jugar con dios y con el diablo. Es una experta trapecista política. Navega por donde la lleven las aguas mansas.


Muestra de lo anterior, son los recurrentes acercamientos, públicos y privados, que ha sostenido con el gobernador mexiquense, Enrique Peña Nieto, segurísimo candidato del PRI a la presidencia de la república y, virtual titular del Ejecutivo Federal, a partir del 1 de diciembre del 2012.


Por eso, aunque en forma zalamera defiende al gobernador Marco Antonio, del juicio político que con toda seguridad, le será incoado a iniciativa de la fracción priísta en el Congreso local, Santillán Arredondo aplaude la ejecución de obras que tanto hacen falta a Cuernavaca. Busca también, quedar bien con el presidente municipal Manuel Martínez Garrigós.


Las desafortunadas expresiones del torpe dirigente estatal del Partido Nueva Alianza (PANAL), Francisco Santillán Arredondo, lejos de favorecer a su jefa la profesora chiapaneca, o ayudar al cuestionado gobernador Marco Antonio Adame Castillo, a la primera la exhibe servil y convenenciera, exponente feroz de la máxima: En el PANAL, al cliente… ¡lo que pida! Y, al segundo, al ultraderechista que ¿gobierna? Morelos, lo muestra débil, sin autoridad, sin liderazgo y expuesto, sometido a expensas de la decisión priísta de llevarlo al banquillo de los acusados y, luego del juicio político, sacarlo del Palacio de Gobierno, como a las sirvientas mal portadas: por la puerta de atrás y, cuando menos, acusado de ratero.
 
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